miércoles, 14 de noviembre de 2018

El día del padre, siendo hija de papás separados




Mis papás se separaron cuando tenía seis años, eso implicó muchos cambios en mi vida, la ciudad, el colegio, situación económica, amigos y todo lo que significa dejar una lugar atrás para continuar de forma diferente la historia. No entendía muy bien lo que pasaba, sólo que después de las vacaciones nos quedamos en esta nueva ciudad y no volvimos a nuestra casa ni a ver a nuestro papá, lo que se extendió por más de diez años.

A medida que iba creciendo ya empezaban las preguntas de mi papá, de por qué no estaba, por qué no me iba a ver, cuestionaba si me quería, si era malo, y todo lo que significa esa sensación de abandono cuando uno nota que alguien que uno quiere mucho y que cree que a uno también lo quiere, desaparece.  En silencio iba viviendo el duelo de esta figura paterna ausente, asimilando de a poco que mi papá no estaba, y no tenía claro el por qué, sólo sabía que ya no estaban juntos con mi mamá, y que ella se dedicaba a nosotros cumpliendo su rol de madre y super heroína ( si, de esas mismas que cada persona es cuando le toca la crianza sola).

Cuando fue el momento fui entendiendo las razones, a su tiempo, sin apuros y con menos rencores. Llegó el día que lo volví a ver, conversamos horas y pude comprender que la vida puede ser igual de hermosa con o sin un papá presente, que a veces, y muchas veces, nos basta sólo con una mamá jugada y aperrada que logra sentir que nada hace falta. También logré perdonar y despejar esas dudas, renconciliarme con su figura y con su rol en mi vida, lo que aun continúa en proceso de crecimiento y de solidez.

¿Por qué les cuento esto? Porque como mamá de mi primer hijo logré comprender y valorar que nunca mi mamá me hablara mal de mi papá pese a que él como pareja no fue para nada lo que uno espera, ella logró separar esta imagen y ver de forma mas objetiva lo que sería mas sano para mi hermana y para mi, es decir, esperar nuestros tiempos, nuestros procesos y conversarnos cuando nosotras sintiéramos que estábamos preparadas, respetando siempre lo que él fue como padre, porque nos gustase o no, seremos siempre sus hijas.

Ahora que tuve mi primer hijo, entendí que lo más importante es sanar nuestras historias para poder entregar un amor más puro y con espacios de mayor confianza, porque el rencor o rabia siempre terminará saliendo de forma poco asertiva si no logramos canalizarlo o expresarlo a tiempo y con quien debamos hacerlo. Hoy puedo decirles que mi papá no fue el mejor ni el más presente, pero como abuelo, ha ido reivindicando su historia conmigo y generando un lazo de amor con mi hijo,y eso me da mucha paz.

Ahora, como psicóloga siento que es primordial ir respetando los tiempos y la madurez de los hijos para conversarles respecto a estos temas, porque si bien uno es niño, sí va dándose cuenta de las cosas que pasan, por lo que el afrontar una separación y divorcio implica ser capaces de explicar de forma sencilla y clara a los hijos lo que se vive, generándoles un espacio de desahogo, conversación y contención, el que vivencien disponible de forma permanente en su proceso.

En ocasiones creemos que los niños no entienden o no resienten, y si lo hacen, por lo mismo, es muy importante darles el espacio de confianza para acercarse y preguntar respecto a sus dudas, otorgándoles la información que a su edad lograrán entender y no satanizando la figura de quien se fue de la casa o fue culpable de que la relación de los padres terminara, ¿saben por qué? Porque lo más sano es que cada uno vaya razonando a su tiempo, acorde a sus afectos y emociones lo que finalmente decidirá pensar o sentir por el que no está presente, siendo una construcción muy personal e íntima, para la cual no se puede pretender tengamos un modelo que todos sigamos de manera disciplinada, incluso en una misma familia, ya que esto sólo depende de cómo cada uno se vincula con el que ya no está presente.

Como estamos cerca del día del papá, sólo me queda sugerirles que si éste no está presente ni le interesa estarlo, denle el espacio a los hijos para sentir la confianza de contarles cómo se sienten con ello, denle la oportunidad de decidir si quieren o no asistir a los actos de cada colegio/jardín, si quieren o no participar o hacer un regalo, porque quizás opten por hacerlo y participar con quien crean en este momento cumple este rol en su vida, o bien, decidan alejarse y pasar este día como uno más . De lo anterior depende el como miramos y sanamos nuestros recuerdos para seguir avanzando, comprendiendo y construyendo cada uno su historia con quienes nos dieron la vida y se han mantenido o no en ella.


Un abrazo
Consuelo 
Psicóloga - Mamá de Mariano

* Este articulo lo escribí para perfectamente imperfectas el día del padre 2018

Hiperparentalidad - Niñ@s criados en burbujas





En estos días se nos muestran modelos de crianza llenos de instrucciones y paradigmas que llevados a la práctica es probable no resulten del todo, o bien, no sean lo más positivo para nuestr@s hij@s… ¡Claro! Muchas pueden soñar con ser la mamá “ideal” que se ve en las redes sociales,  las que nunca está cansada, la que tiene todo el tiempo del mundo para su hijo y vive sus días alrededor de éste, la que siempre está con una sonrisa en la cara a pesar de lo que significa ser madre, la que olvida los demás roles de su vida por crear una burbuja de ambiente perfecto para que crezca su hijo, la que como lo “hace bien”, tiene la autoridad moral para juzgar a todas las otras mamás que no estén criando a su modo, es decir, criando mal.

En este contexto complejo, de constantes cuestionamientos, de una competitividad absurda por ser la madre que más se ajuste a este parámetro de la perfección,  a esta idealización de que mientras más le demos un ambiente en que esté todo controlado y adaptado a los hijos como únicos protagonistas, es que me encuentro  con una entrevista a Eva Millet , donde nos plantea el cómo esto influye de manera negativa en cómo los niños logran integrarse y adaptarse a un mundo donde ellos no son el centro, donde se dan cuenta  que no todo lo pueden controlar.



En base a estas paternidades sobreprotectoras, es que nos vamos encontrando con diferentes situaciones donde vemos niñ@s que:



  • No saben aceptar un no.
  • Se les celebra todo, aplaudiendo cada una de sus gracias ( incluso pataletas, mañas o acciones que no respeten al otro)
  • Los hacen crecer con la idea de que son perfectos y mejores que los demás ( tal como pasa con la mamá ideal que juzga al resto)
  • Se les exige ( en este afán de perfección) que aprendan y desarrollen cosas que ni su cuerpo ni su cerebro están preparados
  • No se les permite regular sus emociones, no logran aprender a tolerar la frustración ( ya que siempre hacen todo bien, no pierden, son perfectos), no logran reconocer al otro como un compañero y no como una competencia
  • Son como el Sol, ya que su entorno les mostró que son el centro de todo, y que la vida gira entorno a ellos, costándole pensar en otro como ser de igual valor
  • ¿Qué pasa cuando salen de esta burbuja? ¿Qué pasa cuando les toca compartir y ser parte de un grupo, donde no serán los protagonistas? ¿Qué pasa cuando se encuentran con un No?  ¿Qué pasa cuando se dan cuenta que no son los mejores en todo?




Estos son resultados de la Hipermaternidad/ Hiperpaternidad, criar hijos perfectos, mejores que los demás, que desde la vereda de la constante competitividad y supuesta perfección juzga y crítica a todos los que no son como él. Acá el mensaje es súper relevante, y no sólo a nivel micro o familiar, sino a nivel social, cultural, dejemos de criar a niñ@os que viven en una burbuja, donde no importa nadie más que ellos.

Nosotros, los adultos, somos los responsables de darles cariño, amor, educación y valores, y que todos estos aspectos los guíen y fomenten el  ser ciudadanos y personas solidarias, respetuosas, conscientes y humanas (si, humanas), que sepan que son parte de una sociedad donde hay millones de personas distintas a ellos,  que no todo a su alrededor es competencia, que tienen miles de virtudes, pero que también somos seres con defectos, que los debemos aceptar e intentar  mejorar… que la perfección es una idealización inexistente.

Criemos hijos que se alegren y gocen los triunfos de los otros, niños que no ignoren al que más lo necesita, que lo vean , que se acerquen, y que se conmuevan con la tristeza de los demás. Creemos personas que no abusen del débil ni se burlen del que es diferente… creemos personas que contribuyan a una mejor sociedad, y que sepan reírse de sí mismos.

Los invito a que como padres dejemos nuestras envidias, competitividad, soberbia, insensibilidad, supuesta perfección, afán por juzgar a los otros y  valorar tanto lo material, para nuestra vida de adultos, no para nuestr@s niñ@s… Entre todos podemos crear una sociedad más sana, amable, solidaria y positiva.




 Un abrazo

Consuelo, Psicóloga y mamá de Mariano



*Basado en la presentación de Eva Millet – Hiperpaternidad.
** Este articulo lo escribí para la pagina de perfectamente imperfectas y se publicó el 4 de octubre de 2018

Bienvenid@s tod@s





¡Hola!
Cuando me enteré  que sería mamá, entre una de las tantas cosas que hice, fue empezar a buscar información y páginas donde ir leyendo las tendencias, recomendaciones, instrucciones y todo lo que uno busca para sentirse más segura... y la verdad, no me sirvió de mucho, sino que me angustió tanta presión.


Me encontré con un sin fin de cuestionamientos, tantas órdenes, sugerencias y recomendaciones que en la práctica eran casi imposibles de seguir, modas que sugerían ser las mejores y que juzgaban a los que no las seguían, artefactos que suponían esenciales para el niño y un sin fin de manuales de instrucciones en el cómo ser mamá y criar un hijo de revista ... pero resulta que yo no quería ni ser la mamá perfecta y que siempre estaba al 100% y feliz, ni quería tener un hijo de revista, yo quería ser la mejor versión de mamá que me naciera, una que fuese natural e innata, y criar un hijo feliz y espontáneo, no uno perfecto.


Y en eso, se me ocurre hacer este Blog, me costó meses decidir hacerlo, pero pensé que es importante poder compartir algunas cosas que ya he escrito, y  generar un espacio para compartir las experiencias de cada una, sin juzgar, sin creerse dueños de la verdad ni de la fórmula ideal de ser mamá porque NO EXISTE, esa fórmula es de cada una, con sus fortalezas, características, debilidades y vivencias, y de seguro, es la mejor que uno puede transmitir.


Un abrazo y espero les guste 



¡Bienvenidos todos!



Consuelo ❢