Hace un par de semanas, cuando uno sale a caminar y pasa por alguna
tienda, las vitrinas están llenas de cosas de Navidad (fiesta que es mi
preferida) pero que, sin duda, también puede significar muchos gastos, estrés, malos
ratos, y todo lo que el fin de año también acarrea.
Ver estas lindas decoraciones, ya desde noviembre, nos anticipa todo lo
que se viene en diciembre, cierre de año en los colegios, incluida las
vacaciones de los niñ@s, cierre de año en los trabajo, balances, compras, amigo
secreto, fiestas, regalos y preparaciones,
pero ¿Qué tanto del sentido de estas fiestas es lo que estamos transmitiendo? ¿Nos
estamos dando el espacio para vivir lo que la navidad (se supone) debiese
generarnos? Y es en esta dos preguntas donde me detengo a pensar respecto a que
quiero transmitirle a #BabyMariano con la navidad…
¿Quiero llenarlo de regalos? ¿Quiero darle todo lo que le pida al
Viejito Pascuero? ¿Quiero que aprenda que es un espacio familiar? ¿Quiero que
sepa la importancia de compartir? Y es
que existe una enorme diferencia entre querer alguna de estas cosas versus
querer otras.
Por nuestra parte, como papás queremos que #BabyMariano aprenda lo
esencial de la Navidad, el espíritu emotivo de una fiesta familiar, para
compartir, regalonearse, dar y recibir amor (más que regalos), y de dar las
gracias por lo que tenemos y lo que nos rodea, permitiendo valorar esto por
sobretodo lo accesorio que pueda fomentarse en esta fecha ( consumir, recibir
todo lo que uno pida, comparar, e incluso competir, por quien hace el mejor
regalo, etc).
En general, en una sociedad que tiende a ser tan competitiva,
individualista, y donde muchas veces, equivocadamente, asociamos nuestra
felicidad al consumo, le damos una tribuna primordial al qué, cómo y cuánto nos
regalan, pero esto, en mi opinión, distorsiona el sentido de la navidad, y es
nuestra tarea, como adultos, dar el ejemplo y poder resignificar lo que son
estas fechas y estos espacios.
Ahora, el tema principal, ¿ Han
escuchado hablar del Síndrome del niño hiperregalado? Este término se viene
usando hace algunos años, para categorizar, no una enfermedad ni trastorno,
sino una situación que se da cuando, por medio de regalos, se trata de
compensar el tiempo o los afectos, que no se dan a los hijos. En resumen, cómo
no estoy contigo, o cómo no soy tierno o muy preocupado, te hago regalos para
subsanar esto. Nace, muchas veces, de la
culpa que tienen los padres o adultos por estas situaciones que se generan por
temas laborales, personales, o formas de crianza o diferencias generacionales.
Las principales consecuencias de crear y fomentar niños hiperregalados
son
- Baja tolerancia a la frustración = no se les da el espacio y/o oportunidad
para que no consigan todo lo que quiere, o bien, siempre se responde, y
con creces, a sus solicitudes materiales (aun cuando esto tenga costos
significativos para los padres y no responda a la edad que tiene el niño)
- Baja capacidad para valorar sus bienes = al
tener todo, y que esto no les signifique un esfuerzo, les cuesta dar valor
a las cosas que poseen, aun cuando esto si sea un esfuerzo por parte de su
entorno.
- Disminución de la creatividad e
imaginación = al poseer una infinidad de juguetes y/o cosas de regalo, se le
hace poco atractivo o innecesario buscar nuevas cosas que le permitan
tener un juego divertido, o darle otro uso a sus recursos para crear una
nueva entretención.
- Fomenta el egoísmo e individualismo = un niño que crece teniendo todo lo que
pide, respondiendo de forma permanente a sus solicitudes materiales,
tiende a acostumbrarse a no tener un no como respuesta, siendo él el
centro de todo. Asimismo, tenderá a comparar los regalos por su valor
comercial más que por lo emocional, y mantendrá un apego con esto,
evidenciando mayores problemáticas para compartir.
En base a lo anterior, y en mi creencia como mamá y psicóloga, es que de
muy niños podemos marcar una tremenda diferencia en la crianza respecto al cómo
se relaciona con lo material, con detalles pequeños, pero que en un futuro, si
generarán una visión permanente en relación a lo que sí importa más allá de un
regalo, cómo el esfuerzo, amor y preocupación que hay detrás. Además, al no
darle todo lo que pida y exceda a sus necesidades, edad, y a los recursos que
se ajusten a la realidad familiar, se facilita el poder crear espacios para
tolerar la frustración de una forma más adecuada, explicándole que en nuestro día
a día no todos se nos da con facilidad y de manera perfecta, sino que hay que
esforzarse por conseguir las cosas, siendo importante el valor del trabajo y
esfuerzo en ello. Conjuntamente, se logra no asociar el amor y cariño que uno
tiene por ellos acorde al tamaño o valor de lo regalado, y que, hay cosas
infinitamente más importantes que el tener, cosas como el ser, el sentir, el
compartir y el vivir. Todo esto, y más, es mi idea de poner en práctica desde
esta, la primera navidad de #BabyMariano.
Algunos tips que pueden ayudar a facilitar esta tarea son
- Plantearle a nuestro entorno cual es la
idea que tenemos para navidad, y de esta manera, evitar que otras personas
que rodeen a nuestro hijo fomenten el tener un niño hiperregalado ( Y esto
es un gran desafío, porque es muy difícil hacer entender a algunas
personas, que se prefieren los afectos, el tiempo y el cariño, antes de un
sinnúmero de regalos que un niño, es muy probable, no logre usarlos
todos).
- Si pese a todas las advertencias, aun le
llegan muchos regalos a tu hijo, agradece con la mejor cara de póker, y
guarda algunos regalos, entregándoselos de manera parcelada durante el
año.
- Si aun con el tip anterior quedan muchos
regalos, habla con tu hijo respecto de la opción de compartir estos
regalos con personas que no tengan los recursos para haber recibido regalos
en navidad, e ir con ellos a
donarlos a otros niños.
- Si alguien decide regalarle artículos de
tecnologías, como Tablet, tv, celulares, etc. que esto sea con
autorización de los padres, ya que son ellos los que deben decidir cual es
el momento para que sus hijos los usen, teniendo claridad que las
tecnologías son súper efectivas para mantenerlos ocupados, pero esto es en
una acción individual, sin necesidad de compartir y socializar con sus pares.
Finalmente, les comparto la regla de los 4 regalos, que a mí me parece adecuada
y que encuentro tiene una lógica y sentido muy buenos. Según esta regla, en la
navidad se deben dar cuatro regalos que respondan a las siguientes
características:
- Algo que puedan andar trayendo o llevar
con ellos ( ropa, zapatos, accesorios, etc).
- Algo que los eduque (principalmente un
cuento o historia que les guste y que sea acorde a su edad, que además
fomenta el hábito de la lectura que se ha ido perdiendo).
- Algo que necesiten (quizás algún artículo
que deban usar en el colegio o jardines).
- Algo que de verdad quieran o deseen (idealmente
el que ellos elijan por sobretodos los demás en la lista de cosas que ha
pedido).
Espero que les sirva y que de, alguna manera, entre todos demos la relevancia al verdadero sentido de estas fechas, entendiendo que lo más positivo es la ilusión de creer y disfrutar de estos espacios algo mágicos para los niños.
Y ustedes ¿ Cómo lo hacen con este tema en estas fechas?

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